Viajeros


Al cumplir el sueño que tienes desde que eres niño te sientes en la cima del mundo. Lo que nadie te dice es que si estás en la cima lo único que queda es bajar. Y la victoria es dulce, pero al comenzar el descenso ese sabor se convierte en algo agridulce. Una nostalgia por lo que acaba de suceder, por regresar a un lugar familiar, dejar atrás el sentir de inmortalidad y felicidad insuperable. Así es como muchos se sienten cuando regresan de un viaje.

Regrese a mi casa después de pedirle prestado a mi amigo su plotter de corte para realizar unos diseños después de mi reciente retorno a México, después de estar 6 meses viajando en el mundo.

El ‘síndrome del viajero eterno’ es como se le conoce. Suele darse mucho entre la gente que pasa largos periodos de tiempo en el extranjero y es que aunque amen su hogar, familia y rutina, regresar puede ser un duro golpe al que también se le conoce como Choque Cultural Reverso. La disparidad de lo que se dejó y a lo que se vuelve, las diferencias entre lugares, el regresar a una zona de confort que ahora se ve distinta, se pierde un sentido de seguridad que puede afectar desde lo mínimo, hasta convertirse en un problema serio.

Pasaste meses u años en otro país. Te transformaste, creciste, te enamoraste y te rompieron el corazón. Todo eso lo vivieron los demás, pero tú además luchaste por comunicarte con gente que no hablaba tu idioma, sobreviviste de formas que no quieres recordar en esos fríos días en los que no tenías dinero para nada y también pasaste las noches más solitarias de tu vida cuando lo que más extrañabas era a tus seres queridos en casa. Tuviste que madurar aunque no quisieras.

Regresas a casa, recuerdas esos días de soledad y lágrimas en los ojos, pero al adentrarte en lo que fue tu rutina te das cuenta de que ahí es donde pertenece, en el pasado. Ahora no puedes ser como antes, mucho ha cambiado en ti y puede que estés emocionado por lo que viene, pero tristemente ves que el resto de la gente aún vive en el pasado, tu pasado.

No encuentras la forma de regresar a lo que eras y te desconectas de muchas personas y situaciones. Cosas que antes te causaban gran placer ahora parecen estar relacionadas a una vida lejana y sabes que el cambio era natural, pero parece que todos cambiaron en sincronía y tú te desentendiste de todo.

El reflejo en el espejo

Tal vez puede suceder exactamente lo contrario. Regresas con ganas de visitar los lugares de siempre y hablar con esas personas que tanto extrañaste, pero después de años, todo ha cambiado. Ese bar ya está lleno de extraños y eso si tienes suerte y no ha sido demolido para dar paso a otro café orgánico. Tus amigos han cambiado, no se hablan desde hace mucho tiempo, algunos han terminado relaciones y otros puede que tengan hijos, la vida simplemente ha seguido sin ti y no encuentras espacio en la nueva era postviaje.

El viajero en busca de sentido

Tu viaje era para darte una nueva perspectiva o porque te sentías perdido. Encontraste lo que buscabas, pero al regresar te das cuenta de que te sientes aún más perdido que antes. Lo que encontraste en otras tierras no tiene sentido aquí y apenas si puedes con eso. Pronto comienzas a buscar un punto de apoyo, pero todo parece una película de David Lynch en la que nada está en orden y aunque el mundo sigue como si nada, sientes que lo observas desde la lejanía y ahí es cuando lo sabes: te convertiste en un extranjero en tu propio hogar.

Existencia


Todos los días millones de personas en el mundo se jactan de atravesar una crisis existencial por nimiedades como un corazón roto, una cartera vacía o la incertidumbre del futuro. Si Jean Paul Sartre, uno de los más importantes exponentes del Existencialismo, los escuchara hablar, lo más probable es que se reiría en su cara y los abofetearía por el poco carácter que tienen y lo tontos que son.

Sartre nos dice que todo lo que hacemos parte de una decisión personal y, por consiguiente, somos completamente responsables de nuestro estado. La responsabilidad está tanto en los actos grandes (como una boda, la compra de una casa o consumir drogas) como en los más pequeñas e insignificantes

Después de entender que el estar solo o desempleado es responsabilidad de uno, aquí hay seis consejos para afrontar tu imposibilidad de vivir de manera correcta.

Elige y hazte responsable

En términos generales, el Existencialismo se basa en estas dos palabras: “elección” y “responsabilidad”. Pero cuidado, para ser un existencialista lo que menos importa es que sepas estos conceptos y cómo se aplican en vida, es más, hay mucha gente que se guía bajo sus preceptos sin saberlo. Lo que tienes que hacer es vivir de cierta manera o al menos adoptar cierta actitud hacia la vida, la muerte y tus semejantes: hacerte responsables de todas tus elecciones.

Acepta tu libertad

Esta corriente del pensamiento es básicamente una cuestión de libertad y elección personal. A diferencia de la religión, nunca te dirá “haz esto y deja de hacer aquello, vístete así y no de otra forma”, y mucho menos el típico sermón de “obedece todas estas reglas y no pienses en romperlas”.

Su labor es revelarte que fundamentalmente eres un ser autónomo, de modo que puedes vivir sin ataduras y gozar de tu propio yo en lugar de vivir como un robot programado por los demás o por una prisión de reglas morales o de culpas. ¡Eres libre!

Sé auténtico y no te traiciones

En esta libertad de elegir quién eres, puedes ser tentado por un mundo de ilusiones que constantemente querrá que te traiciones a ti mismo o que te vendas, a esto los teóricos lo califican como “mala fe”. Mientras que en el caso opuesto se encuentra el ser “auténtico”, aquél que reafirma su verdadera identidad por voluntad propia.

Actúa de manera diferente

El objetivo es que cambies la forma en la que te comportas y actúas en relación con el mundo. Por ello, la única manera en la que de verdad podrás cambiar tu forma de pensar y de sentir la vida, es actuando de manera diferente en lugar de simplemente reaccionar ante un estímulo externo y falso. Afirma tu propia voluntad y no te dejes llevar por las circunstancias, eso sí, nunca olvides asumir responsablemente lo que decidiste.

En tus manos está el poder de la acción

El Existencialismo es una cuestión de libertad. En el corazón de ésta se encuentra la capacidad de elección y en el centro de dicha capacidad está la acción. Por eso la famosa frase sartreana de “ser es hacer”, porque indiscutiblemente eres lo que haces en el mundo. Eres libre de hacer lo que quieras y qué mejor que enfocarlo a cosas buenas. Si eliges el bien, siendo responsable y libre, ten la seguridad que el mundo será diferente.

Por último, si este artículo no cambia la forma en la que piensas, sientes y actúas como esperabas o deseabas, la culpa no es de este humilde escritor. Yo soy responsable de haberlo escrito, pero lo que pase en su utilización sólo depende de ti. Lo que hagas o dejes de hacer en respuesta a estas palabras es tu responsabilidad, por eso, éste último punto.

Culpar a otras personas por cosas de las que en realidad somos responsables está muy de moda. Podemos decir que vivimos en una cultura de culpar a todos excepto a nosotros mismos. Renunciar a la responsabilidad de nuestros actos será por siempre poco existencialista y extremadamente común.

Resumiendo, todos somos libres y podemos accionar de la manera que nos plazca, pero si elegimos una u otra cosa debemos hacernos responsables de las consecuencias y dejar de culpar a los demás por perder nuestra autenticidad y ser tentados por la mala fe. Si alguien me pregunta por qué el mundo está como está, es porque todos se han olvidado del Existencialismo.

Incluso somos responsables de nuestras decisiones, desde coleccionar etiquetas para cerveza hasta lo más random que podamos imaginar.

El escape


Brindemos porque la situación está jodida, Alice, Matt y Jill se encuentran perdidos, no sabemos si están vivos o muertos pero yo tenía una cerveza, aunque me detuve un momento a ver la etiqueta, “oye esta etiqueta para cerveza dice algo respecto a mi suerte” “hoy será un gran día”.

Un gran día para morir, estábamos a un kilómetro bajo tierra sin ayuda, sin comunicación y con altas probabilidades de morir,  por las pantallas algo se prendió, era las malditas camaras que estaban afuera y en todo el panal, pero por suerte veíamos a todas esas cosas allá afuera.

Alice apareció con Jill en un pasillo lleno de perros desollados, supongo que eran los doberman de seguridad, pero lucían bastante extraños, si el virus afecto a las personas entonces también ellos podrían presentar el mismo comportamiento asesino zombie.

¡Alice corre! grito Jill, esos malditos perros despertaron y las persiguieron hasta una especie de bodega con muchas sustancias.

Jill tendría que sacar la cara por las dos, Alice parecía una muñeca indefensa de porcelana pero uno de  los perros salto y golpeo a Jill, parecía el final, eran 8 contra 2.

En un movimiento asombroso, Alice voló por los aires y mató a uno que iba directamente hacía ellas.

Al final de todo no era una chica indefensa, esos movimientos eran de alguien muy bien entrenado, incluso hasta super humanos, su manejo de las armas era excelente, incluso mejor que Jill.

Pasaron 20 minutos y la puerta se abrió, eran Matt, Jill y Alice, ¡saldremos de aquí!

Vamos a preguntarle a la computadora todo y si nos traiciona le quemaremos todo, dijo Rain, no parecía buena idea pero era la única oportunidad de salir con vida.

La computadora una vez prendida nos explicó toda la situación y su voz era algo siniestra, una tierna niña era la animación en realidad aumentada, el que programo esto seguramente estaba loco.

Las cosas de afuera estaban infectados por el virus de Umbrella, el virus T, era un invento ilegan que rejuvenecia y curaba padecimientos pero en 90% de la población causaría una mutación incontrable.