El cerdo de Veracruz


El lunes pasado fui cuatro días a Xalapa, Veracruz, en un avión de Interjet, por motivos de negocios. Xalapa es una ciudad bastante bonita que no pude disfrutar por completo, debido a que estuvimos de junta en junta, comenzando en la mañana y terminando ya cayendo la noche.

Al estar ahí, me di cuenta de que las personas, quienes generalmente son muy alegres, ahora son en su mayoría personas que se encuentran en un gran descontento y furiosas con las autoridades y con sus gobiernos locales, ya que en los últimos años han hecho de Veracruz el estado más peligroso de la república.

Esto se debe a los tremendos abusos de los funcionarios de gobierno, particularmente del infame ex-gobernador Javier Duarte, uno de los peores hombres en la historia moderna mexicana, ya que literalmente saqueó la tesorería de aquella entidad y ha traído como consecuencia crimen, drogas y abusos autoritarios muy ajenos a la constitución.

La corrupción en México es algo a lo que en verdad ya estamos acostumbrados y hasta inmunizados de cierta manera, ya que la sociedad y la ciudadanía hemos sido bombardeados brutalmente desde que nacimos con los temas de la corrupción por parte del gobierno y viendo consecuentemente la debilidad que tiene nuestra moneda en el mercado internacional, debido en gran medida por las devaluaciones, ya que cuando yo era pequeño, recuerdo que el dólar estaba a 3 pesos.

Esto ya lo hemos escuchado; sin embargo, lo que escuché en Veracruz sobre el señor Duarte no tiene nombre ni género, algo digno de los asesinos más grandes de la historia o peor, ya que lo hace completamente en secreto.

Resulta ser que durante su administración, la Secretaria de Salud de Veracruz estaba suministrando medicamentos caducados y falsos a los niños con cáncer, quienes dependían de cierto tratamiento para sobrevivir; sin embargo, dicho medicamento nunca llegó a los pacientes.

Esto es por, supuesto, lo que se está diciendo por ahí; sin embargo, después del modo en el que se dio a la fuga ese miserable con la fortuna que se robó, es muy fácil creer que esta persona sea capaz de algo así y de mucho más.

De esto poder ser comprobado, entonces esa persona debo decir que merecería la peor pena de ejecución que sea posible y toda su administración debe de ser arrestada y sentenciada a 250 años de cárcel solo porque en México no existe la pena de muerte.

El país está tocando fondo y todo lo que aquí acontece me recuerda a aquellas cosas que causaron las grandes revoluciones en otros países del mundo; no obstante, aquí en México es difícil que se llegue a eso, ya que para que una revolución arranque, tiene que haber unidad en el pueblo, una cosa que es prácticamente imposible en nuestro país, además de que muchos están coludidos con los lugares de arriba; sin embargo, la cosa está tan crítica que todo puede cambiar.